Llegó la hora de burlarse sin reparos y de manera objetiva de uno mismo. Un viernes, día final de la llamada “semana universitaria” de nuestra querida universidad, vi que había cierto movimiento cerca en una de la piletas que adorna nuestro mundano campus; me acerque como buen curioso al sitio para ver que acontecía. En el lugar donde normalmente salen unos chorros de agua de suelo y circula agua por unas canaletas, conjunto de sistemas a cual llamamos pileta, en esta ocasión apagada, se desarrolla la competencia de juegos variados entre escuelas académicas. De pronto comenzó el juego de recoger las manzanas en el agu
a. Todo el mundo dirigió sus curiosas miradas hacia el juego. Yo me encontraba en la parte del fondo de la muchedumbre por lo que no veía bien. Empece a acomodarme y de repente mi pierna izquierda cayó pesadamente dentro de una de las canaletas. En ese instante no sabía que pasaba; solo sabía que perdí de alguna manera la estabilidad. Hice una pirueta elástica y a la misma logre salir prácticamente saltando de la citada canaleta. Felizmente solo estaban mirándome alrededor de 5 o 6 personas. Todas las ovejas reían y observaban la competencia. Puse mi cara de cojudo y me reí. Me salve de un roche monumental que no me hubiera permitido volver a la universidad hasta después de un par de cirugías plásticas. A todo esto debo decir que una pobre chica que merodeaba por la zona sufrió un efecto colateral, la salpique de tal manera que quedo realmente afectada; además cuando comencé a sacudir el agua de mi pierna, no me día cuenta que su mochila y su cartera estaban a mi lado en el piso por lo que también los moje. Increíblemente ella no me dijo nada. Si a mi me pasa lo mismo le pegaría al imbecil que cometió esa burrada.
a. Todo el mundo dirigió sus curiosas miradas hacia el juego. Yo me encontraba en la parte del fondo de la muchedumbre por lo que no veía bien. Empece a acomodarme y de repente mi pierna izquierda cayó pesadamente dentro de una de las canaletas. En ese instante no sabía que pasaba; solo sabía que perdí de alguna manera la estabilidad. Hice una pirueta elástica y a la misma logre salir prácticamente saltando de la citada canaleta. Felizmente solo estaban mirándome alrededor de 5 o 6 personas. Todas las ovejas reían y observaban la competencia. Puse mi cara de cojudo y me reí. Me salve de un roche monumental que no me hubiera permitido volver a la universidad hasta después de un par de cirugías plásticas. A todo esto debo decir que una pobre chica que merodeaba por la zona sufrió un efecto colateral, la salpique de tal manera que quedo realmente afectada; además cuando comencé a sacudir el agua de mi pierna, no me día cuenta que su mochila y su cartera estaban a mi lado en el piso por lo que también los moje. Increíblemente ella no me dijo nada. Si a mi me pasa lo mismo le pegaría al imbecil que cometió esa burrada.





1 comentario:
jjajajaa... esas etiquetas pues.... mono pavo.... jajajajajaja
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